A medida que vamos cumpliendo años, las cosas que nos suceden a nosotros, familiares o personas más cercanas van teniendo otra repercusión en nuestras vidas, como por ejemplo la muerte de una madre, un padre, o familiar mayor, dependiendo de las circunstancias puedes ver ese hecho como un alivio, un menos dolor, ya que si la persona que fallece está enfermita no quieres que sufra más, ya que es muy doloroso ver el padecimiento de ciertas enfermedades (como el cáncer), o el deterioro de las facultades mentales (como el alzahaimer), que en la mayoría de veces les hace perder calidad de vida, causando a la vez un sufrimiento en el entorno más cercano. Allí tenemos que aprender a sobrellevar esa situación, que en la mayoría de los casos no es fácil. El asumir que tus padres no puedan valerse por si mismo, el estresarte a tal punto de querer que los acontecimientos se precipiten, y a la vez querer seguir teniéndolos vivos, sentimientos contrapuestos que surgen muy a menudo en estos casos. Por eso debemos de concientisarnos todos los familiares, en especial los hijos de pedir ayuda psicológica para llevar a cabo el cuidado de tus padres, sin que ello dañe tu salud física o mental. En esos momentos es hora de recordar el amor y sacrificio que tuvieron nuestros padres con nosotros cuando eramos niños, cuando nos criaron y nos dieron mucho años, quizás sacrificaron parte de sus sueños para ejercer su labor de padres.
Es en esos momento donde debemos de dar muestra de un amor incondicional, y sacar fuerzas de flaquezas y llevar adelante esa sacrificada tarea de cuidar de nuestros mayores.

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